DONES Testimonio basado en experiencias reales

DONES
Testimonio basado en experiencias reales de Beatriz de la Barra.
Escrito y Adaptado por Eduardo Liñán.

Mi padre murió en el 2012, su salud minada por la vejez hicieron que la muerte me lo arrebatara, amándolo mucho. Su pérdida me afectó tanto que sufrí depresiones y ataques de ansiedad al pensar en el. Mi mente y mi corazón estaban tan lastimados que comencé a enfermar y a pasar por momentos muy difíciles. Mi desesperación por tenerlo cerca de nuevo me llevaba a soñar con él en lugares extraños y donde lo veía como lo recordaba, joven, apuesto y muy fuerte, mientras que yo en mis sueños era una niña de nuevo. Sus ojos reflejaban paz cada que lo veía en mis sueños y eso me angustiaba.
Una noche y después de quedarme dormida llorando su pérdida por enésima ocasión, lo soñé de nuevo, mi espíritu y mi mente deseaban eso: al menos verlo en sueños, aunque nunca lo escuchaba decir nada. Su rostro y sus ojos parecidos a los míos hablaban un lenguaje invisible que decía: “todo estará bien”. En esa ocasión él en mis sueños me hablaba y me tendía la mano para que me fuera con él, sus ojos que hasta ese momento eran alegres ahora reflejaban una tristeza y en mi mente lo escuchaba decir que se sentía solo y que deseaba que lo acompañara. Yo sin dudar estiré el brazo para tomar sus manos y antes de que eso sucediera algo me detuvo, debajo de mis pies pude sentir la presencia de mi esposo, que dormía por un lado mío. Lo veía ahí tendido en la cama y con un rostro de angustia, mientras que con su mano me tomaba de los tobillos para que no me fuera.

Sentí que el espíritu de mi padre me tenia aprisionada del brazo, sentía la presión y la molestia de sus dedos al aferrarse a mí. Llegó un momento en que su rostro hizo una mueca de tristeza y me soltó dejándome caer sobre mi esposo, en ese momento desperté del sueño jalando aire con esfuerzo y vi que estaba encima de mi marido el cual dormía y estaba inquieto. Por esa noche ese sueño me inquietó y traté de dormir pensando en que significaba todo eso.

Por la mañana, lo primero que sentí fue un dolor en el brazo, sentía como la piel me ardía y al verme sufrí escalofríos al percatarme que tenía unas marcas de dedos en el, estaba marcado como si en realidad mi padre me hubiera tomado con mucha fuerza. Le conté a mi esposo lo que soñé y el aunque renuente me creyó. Intenté descifrar todo eso y me di a la tarea de buscar ayuda de alguien que pudiera interpretar lo que me sucedió y así llegué con una curandera amiga de una conocida, al verme y platicar con ella me aclaró muchas dudas y me dijo otras que solo yo sabía por lo que creí en esos dichos.

Mi padre había sido descendiente de gitanos provenientes de Italia que llegaron a México durante la guerra. Se establecieron aquí y mi bisabuelo en aquel entonces hizo alguna especie de pacto con algún tipo de ser obscuro, para obtener ciertos favores. Al morir le pasó “la maldición” y la “habilidad” de poder ver a los muertos y hablar con ellos a mi abuelo el cual recuerdo que siempre cargaba una pequeña bolsa que nadie más que el podía tocar, al preguntarle sobre el contenido el siempre me respondía en tono de burla y con el rostro serio que dentro estaban “los pelos del diablo” Luego este al morir “heredo” a mi papá sus dones.

Nunca entendí muy bien como era que funcionaba; pero el siempre se anticipaba a las cosas, sabía que iba a suceder malo o bueno. Veía la verdadera escancia de las personas y nunca erró en una opinión acerca de la gente. Cuando el muere, no le pasó los dones a su primogénito, ya que su familia era algo especial y se podía decir que mala en ciertos aspectos. De tal suerte que esas habilidades se las heredó a su hija más querida, Yo. Sin embargo nunca desarrollé habilidades ni dones, mi padre nunca quiso involucrarme. Sin embargo la curandera me reveló algo que hasta la fecha sigo meditando y buscando la razón.

Mi padre siempre se presentaba conmigo en mis sueños y estos eran bastante claros, eran como pensamientos o situaciones que en realidad había vivido con él. Y eran más frecuentes cuando estaba en una situación depresiva, o con problemas, el simplemente se presentaba y me mostraba el camino a seguir. Yo lo creía así por que en mis sueños siempre era niña o más joven y recuerdo que el decía que la mejor etapa de mi vida con él fue esa precisamente, por eso el me quería ver así. De tal suerte que la curandera trabajaba con ángeles para poder contactar a los espíritus y en esa ocasión le dije el nombre de mi papá y esta inicio el llamamiento a través del ángel que podía contactar. Después de decir su nombre, según mi padre se presentó en aquella habitación y comenzó a hablar con la curandera diciéndole cosas tan intimas y tan ocultas que el solo hecho de que me las haya mencionado hicieron que sintiera escalofríos y ganas de salir huyendo de ahí.

Mi padre le contó que siempre me estaba cuidando, que en los momentos depresivos y de situaciones feas en mi vida, venían seres obscuros para causarme más tormento y el sin descanso los alejaba de mi. De tal suerte que su familia, al ser gobernada por estos seres me causaba conflictos y lo irónico es que a pesar de eso yo no podía alejarme de ellos porque servía como protección al ser un vinculo con él y con su familia, a pesar de su negatividad el siempre aun después de muerto velaba por ellos. Yo sentí que tenía done; pero nunca los desarrollé y no tuve quien me enseñara ese camino. Luego de la visita del ángel me confirmó lo que sospechaba: que siempre me cuidaría y que nada podría dañarme. Pero que debía escoger un camino, el cual todavía no se.

En la actualidad vivo bien con los mismos problemas de todos. Hay veces en que puedo “ver” a mi padre en mis sueños y en lugares insospechados, como vigilándome. La familia de él me aborrece y sin embargo sigo frecuentándolos. Vivo con mi esposo y tres hijos y puedo sentir y ver que algo no anda bien en ciertas personas, incluso hay gente que dice que emano una energía muy inquietante. No lo sabría decir con exactitud y quizás nunca lo haga, ya que no deseó desarrollar ningún don.

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