La lagaña del perro

Érase una vez en el pueblo de mi mamá, se corría la leyenda que si una persona le quitaba lagañas a un perro y se lo untaba en los ojos, esta persona podía ver las almas en pena incluso antes de que alguien muera y viviría toda su vida atormentado por estas visiones porque nadie podría quitarle nunca más las legañas de los ojos. (Hago paréntesis para mencionar que según muchas personas, los perros tienen un sexto sentido desarrollado y que cuando aúllan constantemente, es porque están viendo el alma de una persona que esta a punto de morir).

Como nunca falta un incrédulo, un valiente y temerario personaje, que realizó tal hazaña y como por arte de magia, las almas empezaron a aparecer frente a él una y otra vez, sin dejarlo descansar un solo día. Eran almas buenas, malas, quejándose y riéndose, sin embargo esto afectaba psicológicamente a aquel pobre hombre y dejo de trabajar y frecuentar a sus amigos.

Una tarde se fue a lo alto de un cerro con su burro para tratar de retomar su vida y seguir sembrando y cosechando en sus chacras, al ver que tanto había descuidado, trato de hacerlo todo en un solo día, la noche cayó y era momento de partir a casa. Mientras descendía esquivando abismos, las almas empezaron a seguirlo y tanta fue la tortura, que desesperado empezó a correr por el estrecho camino que había que bajar, hasta que de un paso en falso, termino cayendo por el abismo para morir terriblemente producto de los golpes que se dio en la caída.

Desde ese entonces, nadie en el pueblo ha vuelto a querer ponerse legaña de perro en los ojos.

Otros, como mi amigo Fernando, comentan que las personas se terminan volviendo locos y lo puede corroborar pues uno de sus tíos, hizo lo de las lagañas y terminó loco.

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