La niña enferma

(Relato de misterio)

Poco después de nacer, a aquella niña le diagnosticaron una malformación en el corazón. Tenía un corazón débil y una fuerte arritmia, y a veces el corazón amenazaba con parársele definitivamente.

Los médicos después de hacerle algunas radiografías se mostraron muy pesimistas, y les dijeron a sus padres que no viviría mucho. Contra todo pronóstico, la niña siguió viviendo hasta que se convirtió en adolescente.

Cuando Eva hacía poco que había cumplido los doce años, una noche de verano se acostó a dormir. La niña se sumergió en un sueño plácido, hasta que de repente presintió su propia muerte. Notó en un instante que su joven corazon había dejado de latir.

Eva, con el corazón recién parado; pero con la sangre caliente aún circulando por las venas, se irguió en su cama con rapidez. Con aquel movimiento brusco, su enfermo corazón volvió a palpitar.

Eva no quería morir. Era demasiado joven. El cura de su pueblo decía que el cielo era un lugar maravilloso lleno de alados ángeles y de personas con aspecto beatífico envueltas en túnicas blancas; pero ella no quería ir allí. Aún no.

La adolescente se bajó de su cama y caminó hasta el balcón de su casa de la playa, desde el que se podía contemplar el mar, y no durmió en toda la noche por miedo a no poder despertar.

Asomada al balcón, encima de la barandilla, contempló el mar en calma, la plateada luna llena y el cielo cuajado de brillantes estrellas. Con las lágrimas cayéndole sobre la cara le rogó a Dios que no se la llevara tan pronto. Todavía era muy joven, y la vida era tan bonita…

(Autor: Francisco R. Delgado)

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